Emoción, Experiencia y Evidencia


El aprendizaje es emocional. Los cambios profundos (cambios de mentalidad, de creencia o de comportamiento) no se logran solamente con información.


Todos conocemos a algún médico fumador o alcohólico, a algún psicólogo crónicamente deprimido o a algún nutricionista obeso. El lamentable lema de estas personas es “se lo que debería hacer, pero…”. Todos hemos sido, o somos, esa persona en algún área.


Identificar una creencia limitante, o un error en nuestro Mindset, es un paso importante. En algunos casos, el insight* es suficiente. Pero, en la mayoría de los casos, necesitamos algo más. Necesitamos experiencia, emoción y evidencia.


Tomemos un ejemplo clásico: hablar en público. Es uno de los miedos más comunes. Jerry Seinfeld tiene un chiste clásico: “si estás en un funeral, prefieres estar en el ataúd que oficiando la ceremonia”. Probablemente a ti también te haga sentir nervioso la idea de pararte frente a un grupo de personas y expresar una idea. Puede traer recuerdos de profesores que te llamaron al frente de la clase cuando no estabas listo. Puede despertar todo tipo de inseguridades y creencias limitantes; sobre tu inteligencia, tu habilidad social, tu apariencia, etc.


Si fueras mi cliente, y quisieras superar el miedo a hablar en público, haríamos lo que los psicólogos llaman Aproximaciones Sucesivas: tomamos el miedo, lo dividimos en pequeñas partes, y nos aproximamos a él un paso a la vez. Algunos pasos son mentales, o pasan en conversación, pero los pasos más importantes son experiencias reales.


Una primera aproximación podría ser pensar en un tema en el que podrías hablar en público. Luego podríamos hablar sobre ese tema, organizando tus ideas. Luego podrías preparar una pequeña presentación. Eventualmente, podrías hablar sobre el tema con dos o tres personas. Finalmente, podríamos organizar un grupo pequeño de personas de confianza frente al que podrías presentarte. Cada pequeño paso sucesivo te haría más capaz de hablar en público, y tú decidirías el límite.


¿Por qué funcionan las Aproximaciones Sucesivas?* No hay una sola respuesta, pero la respuesta principal me sorprendió. En parte, lo que pasa es que nos acostumbramos gradualmente a lo que sea que nos estamos aproximando. Esto es lo que llamamos “habituación”, o “desensibilización”. Exponernos una y otra vez al mismo estímulo nos acostumbra a él, disminuye su efecto sobre nosotros.


Pero, si esta fuera toda la historia, entonces enfrentarte voluntariamente a algo que temes solo tendría un efecto sobre ese estímulo específico; nuestro entrenamiento para hablar en público aplicaría solo a hablar en público. Esto no es lo que pasa.


Lo que pasa, en cambio, es que aproximarnos sucesivamente a algo que tememos nos hace más confiados y capaces de tomar riesgos en otras partes de nuestra vida. El entrenamiento para hablar en público te hace sentir más confiado en general, y es más probable que por fin comiences esa conversación difícil con tu jefe, tu pareja o tus padres. Tu postura mejora un poco. Tu vida se ve un poco menos intimidante. Enfrentarte a tu miedo te hace más confiado, no solo con ese miedo, sino en general.


¿Qué hacemos con esa información? Decidimos enfrentarnos a nuestros miedos, un pequeño paso a la vez, un día a la vez, todos los días.


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